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Presupuesto de boda: el método para hacerlo y cumplirlo

Cómo hacer el presupuesto de boda en cinco pasos: fijar el total, repartirlo por partidas, prever imprevistos, controlar señales y pagos, y no desviarse por el camino.

· 5 min de lectura

Casi todas las parejas se pasan del presupuesto de boda. No porque gasten sin control, sino porque el presupuesto nunca existió de verdad: una cifra lanzada una noche, «dijimos 20.000», y luego presupuestos firmados uno a uno sin volver a sumar.

Un presupuesto que se cumple es una cifra de partida, un reparto y un seguimiento regular. Este es el método, en cinco pasos.

Si buscáis los precios medios por partida, leed primero cuánto cuesta una boda. Aquí hablamos de cómo construir y seguir el vuestro.

Paso 1: fijar el total

El presupuesto parte de lo que podéis gastar, no de lo que cuesta la boda de vuestros sueños. Haced la cuenta en tres líneas:

  1. Lo que ya habéis ahorrado para la boda.
  2. Lo que podéis ahorrar hasta la fecha, mes a mes, sin apretaros el cinturón.
  3. Lo que vuestras familias ofrecen aportar, solo si está confirmado.

La suma es vuestro sobre. Ni un euro más. Si alguien ofrece aportar más adelante, consideradlo un colchón, no presupuesto.

Hablad de las aportaciones familiares lo antes posible y de forma concreta: un importe, o una partida precisa («os regalamos el fotógrafo»). Los malentendidos con el dinero son una fuente clásica de tensiones antes de una boda.

Paso 2: repartir por partidas

Con el total claro, repartidlo entre las grandes partidas. Un reparto de partida habitual:

PartidaParte del presupuesto
Catering y bebida35 a 45 %
Lugar del banquete15 a 20 %
Foto y vídeo10 a 12 %
Vestuario, alianzas, belleza8 a 12 %
Música y animación5 a 7 %
Flores y decoración5 a 8 %
Papelería, web, detalles2 a 4 %
Imprevistos5 a 10 %

Es solo un punto de partida. Si la fotografía os importa más que nada, quitad de la decoración. Lo importante es que la suma dé 100 % y que cada decisión sea consciente: cuando una partida crece, otra tiene que adelgazar.

Paso 3: prever los imprevistos

La partida de imprevistos es la primera que se elimina y la que más se echa de menos al final. Guardad entre un 5 y un 10 % del total sin asignarlo a nada.

Servirá para lo que nunca aparece en los presupuestos: las horas extra del DJ, invitados añadidos en el último momento, el arreglo del vestido, alquilar estufas porque refresca, las propinas. Si no pasa nada de eso, la luna de miel será un poco más larga.

Paso 4: controlar lo previsto, lo real y lo pendiente

Este es el paso que marca la diferencia. Para cada partida, seguid tres cifras:

  • Lo previsto: lo que habíais asignado.
  • Lo real: el importe del presupuesto firmado.
  • Lo pagado: lo que ya habéis abonado, señales incluidas.

En cuanto firméis un presupuesto, sustituid lo previsto por lo real y mirad la diferencia. 300 € más en el catering son 300 € menos en otra parte, ahora, no dentro de seis meses.

Apuntad también cada pago con su fecha: señal al firmar, segundo pago, pago final. Una boda media tiene unos quince pagos repartidos en un año, y los más grandes caen en el último mes. Mejor saberlo para tener la liquidez necesaria.

Paso 5: revisar cada mes

Una vez al mes, dedicad diez minutos a comprobar tres cosas: las diferencias entre previsto y real, los pagos del mes siguiente y lo que queda en la reserva de imprevistos. Si una partida se ha desviado, decidid enseguida dónde compensáis.

¿Excel o aplicación?

Una hoja de cálculo funciona, siempre que la actualicéis los dos y nunca haya dos versiones. En la práctica, rara vez pasa: uno la actualiza en el ordenador, el otro apunta una señal en el móvil, y el archivo se desincroniza.

El presupuesto de iPlanMyWedding funciona como un sobre: indicáis el total, se reparte por partidas, y cuando agrandáis una, las demás se ajustan para que el total no se mueva. Añadís un gasto con una frase («fotógrafo 2400 señal 30 %») y el calendario de pagos se crea solo. Los próximos pagos aparecen en vuestra pantalla de inicio y en el calendario, y veis quién paga qué si las familias participan. También podéis exportarlo todo en CSV para tenerlo en una hoja de cálculo.

Los errores que disparan el presupuesto

Fijar el número de invitados después del presupuesto. El número de invitados es el primer factor de coste. Decididlo a la vez que el total: cada invitado más es un cubierto, bebida, una silla, una invitación.

Olvidar el IVA y el servicio. Muchos presupuestos de catering se presentan sin IVA. Comparad siempre importes finales, con todo incluido.

Firmar por impulso. Las ferias de bodas y sus «ofertas solo hoy» son peligrosas. No firméis nada sin comprobar que la partida tiene sitio en vuestro reparto.

Olvidar las partidas pequeñas. Invitaciones, detalles para invitados, decoración de mesas, la ropa de los pajes: cada una parece insignificante, pero juntas suelen sumar un 10 % del presupuesto.

Preguntas frecuentes

¿Qué presupuesto para una boda de 100 invitados?

Varía muchísimo según el país, la región y el lugar. Nuestra guía cuánto cuesta una boda detalla un ejemplo con cifras.

¿Cómo ahorrar en el presupuesto de boda?

Las tres palancas más eficaces son el número de invitados, la fecha (temporada baja, viernes o domingo) y el formato del menú. Ahorrar en decoración o papelería se nota más y ahorra menos.

¿Hace falta una cuenta común para la boda?

No es obligatorio, pero es práctico: todas las señales salen del mismo sitio y sabéis en todo momento lo que queda. Las aportaciones familiares pueden ingresarse directamente en ella.

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