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¿Cuánto cuesta una boda? El presupuesto partida a partida

Finca, banquete, fotógrafo, vestido: lo que cuesta de verdad una boda en España, un ejemplo con cifras para 100 invitados y los gastos que se olvidan.

· 8 min de lectura

Seguramente ya habéis buscado la pregunta en internet y os ha salido una media nacional. No os servirá de casi nada. Una boda de 40 personas en el jardín de los padres y una de 180 invitados en una finca de la Ribera del Duero no tienen nada en común, salvo la palabra «boda».

La pregunta útil es otra: ¿cuánto cuesta un invitado en vuestra boda? Con esa cifra delante, el resto del presupuesto se entiende solo. Os explicamos cómo calcularla, con un ejemplo completo y las partidas que hacen que los presupuestos se disparen.

Por qué las medias os confunden

Las cifras que circulan suelen hablar de 20.000 a 25.000 euros por boda en España. Puede ser. Pero esa media mezcla bodas civiles seguidas de una comida en un restaurante con fines de semana de tres días con preboda, recena y fuegos artificiales. No dice nada de vuestra comunidad autónoma, de la temporada ni del número de invitados.

Y el número de invitados pesa más que todo lo demás. El banquete, las bebidas, la barra libre, las mesas, el tamaño del espacio, las invitaciones, los detalles: casi todo se multiplica por cabeza. Pasar de 150 a 100 invitados suele ahorrar más que cualquier truco de decoración.

Por eso os aconsejamos empezar con solo dos cifras: el dinero total que realmente podéis reunir (ahorros, ayuda de las familias, sin préstamos al consumo si es posible) y una primera lista de invitados, aunque sea aproximada.

Cuánto cuesta una boda de 100 invitados: un ejemplo con cifras

Imaginemos a una pareja, Lucía y Javier. Boda en junio, un sábado, en una finca de Castilla y León, 100 invitados adultos, cóctel, banquete y barra libre. Buscan un nivel «clásico cuidado», ni lujo ni improvisación. Las cifras de abajo son supuestos realistas para este tipo de boda fuera de Madrid y Barcelona, no tarifas de referencia: vuestros presupuestos serán distintos.

PartidaImporte del ejemplo% del total
Cóctel, banquete y barra libre (100 × 120 €)12.000 €48 %
Alquiler de la finca2.500 €10 %
Vestido, traje y complementos2.800 €11 %
Fotógrafo2.000 €8 %
Flores y decoración1.500 €6 %
Música (DJ y sonido)1.200 €5 %
Alianzas1.000 €4 %
Transporte, alojamiento de los novios y varios800 €3 %
Invitaciones y papelería500 €2 %
Peluquería y maquillaje400 €2 %
Tarta nupcial300 €1 %
Total25.000 €

Es decir, 250 euros por invitado. Esa es la cifra con la que se quedaron Lucía y Javier, y la que les sirvió para zanjar debates familiares del tipo «no podemos no invitar a los primos de Valencia». Seis invitados más son unos 1.500 euros. Dicho así, la conversación cambia.

Añadieron un 10 % de margen para imprevistos, es decir, 2.500 euros. Volvemos sobre ello más abajo, porque ese margen siempre se usa.

El presupuesto partida a partida

El banquete: la partida que lo decide todo

En la mayoría de las bodas, la comida y la bebida se llevan entre un tercio y la mitad del gasto, y a menudo más. Los presupuestos de catering o de las fincas con cocina propia se calculan por cubierto, y la horquilla es amplia: fuera de las grandes ciudades, muchas parejas reciben propuestas de entre 90 y 160 euros por adulto con cóctel, banquete y bebidas, pero todo depende de lo que esté incluido.

Leed cada presupuesto línea por línea. Las preguntas que marcan la diferencia:

  • ¿Cuántas horas de barra libre incluye y cuánto cuesta cada hora extra?
  • ¿La vajilla, la mantelería y la cristalería están incluidas o hay que alquilarlas?
  • ¿Las bebidas van en un precio cerrado o por consumo?
  • Si lleváis vuestro propio vino o cava, ¿cobran descorche?
  • ¿Están previstos el menú infantil, la recena y los menús de los proveedores (fotógrafo, DJ)?

Dos presupuestos de 110 euros por cubierto pueden acabar con 20 euros de diferencia cuando se suma todo.

El espacio

El precio varía muchísimo según la temporada y el día. Un sábado de junio o de septiembre cuesta más que un viernes de mayo o un sábado de noviembre, a menudo bastante más. Si vuestra fecha no es sagrada, pedid siempre la tarifa de temporada baja y de viernes o domingo: es la negociación más fácil que existe.

Comprobad qué incluye el alquiler. Algunas fincas imponen su catering, otras prohíben las velas, cierran a las tres de la madrugada o cobran aparte la limpieza o la seguridad. Una finca más barata que impone un catering caro no es una finca más barata.

Fotógrafo y vídeo

Es una de las partidas en las que más parejas se arrepienten de haber recortado. Las fotos se quedan; los centros de mesa, no. Comparad a igualdad de servicio: horas de cobertura, número de fotos entregadas, plazo de entrega, preboda incluida o no.

Vestido, alianzas y belleza

El vestido se lleva toda la atención, pero sumadlo todo: arreglos, velo, zapatos, ropa interior, el traje del novio y sus zapatos, las pruebas de peluquería. Son esos pequeños importes los que desbordan.

Lo demás: música, flores, papelería

La música se negocia por horas. Para las flores, un truco que funciona: reutilizar los arreglos de la ceremonia en las mesas del banquete. En papelería, elegir entre invitaciones impresas o digitales cambia la factura por completo; lo contamos en nuestro artículo sobre las invitaciones de boda.

Los gastos que se olvidan (y que descuadran el presupuesto)

Casi todas las parejas se pasan de su presupuesto inicial. Rara vez por una partida grande, sino por la suma de pequeñas líneas que no estaban en la hoja de cálculo.

Los precios sin IVA. Algunos proveedores dan sus precios sin impuestos. Con un 21 % de IVA, un presupuesto de 2.000 euros sin IVA se queda en 2.420. Preguntad siempre el precio final con IVA incluido.

La preboda y la tornaboda. La cena de la víspera o la comida del día siguiente, por sencillas que sean, suponen más comida y a veces un día más de alquiler.

Los pequeños extras del día. Ropa de recambio, kit de emergencia, detalles para los invitados y los testigos, propinas, libro de firmas, cartel de bienvenida, el seating impreso.

Los desplazamientos. Kilometraje del fotógrafo o del DJ a partir de cierta distancia, autobús para los invitados si la finca está aislada.

Las señales no reembolsables. Un cambio de fecha o de espacio a mitad de camino suele costar la señal ya pagada.

De ahí el margen del 10 %. Si la víspera de la boda no lo habéis tocado, mejor: pagará el viaje de novios.

Cómo repartir el presupuesto sin pasaros las noches con ello

Un método sencillo, en tres pasos.

Primero, fijad la cantidad total y apartad de inmediato un 10 % de margen. Lo que queda es vuestro presupuesto de trabajo.

Después, repartidlo por partidas partiendo de proporciones habituales (la tabla de arriba es un ejemplo) y ajustad según vuestras prioridades. Una pareja muy melómana pondrá más en la música y menos en las flores. Ese es el buen reflejo: decidid juntos las dos o tres partidas que de verdad os importan y sed austeros en las demás.

Por último, llevad tres columnas y no una: lo previsto, lo real (una vez firmado el presupuesto) y lo pagado (señales abonadas). La mayoría de las hojas de cálculo de boda se quedan en la primera columna, y por eso dejan de servir a los tres meses.

Si no queréis mantener una hoja de cálculo a medias, el presupuesto de boda de iPlanMyWedding os propone un reparto inicial por partidas a partir de vuestra cifra total y luego sigue lo previsto, lo real y las señales, compartido con vuestra pareja. Nada os impide hacer lo mismo en papel; lo importante es tener las tres columnas.

Dónde ahorrar sin que se note

Los ahorros que no se ven el día de la boda existen, y son más eficaces que los «trucos DIY» que a menudo cuestan fines de semana enteros.

  • Recortar la lista de invitados, con diferencia la palanca más potente.
  • Elegir un viernes, un domingo o un mes de temporada baja.
  • Cambiar el banquete sentado por un cóctel largo o estaciones, siempre que el catering lo presupueste de verdad más barato.
  • Limitar las horas de barra libre a lo que vuestros invitados van a aprovechar.
  • Enviar las invitaciones digitales a los amigos y reservar las de papel para los abuelos.

En cambio, desaconsejamos recortar en el fotógrafo y en la comodidad de los invitados (sillas, sombra en verano, calefacción en invierno). Son las dos cosas que todo el mundo recuerda.

Para encajar los gastos en el tiempo y saber cuándo pagar cada señal, nuestro calendario para organizar una boda repasa los plazos mes a mes.

Preguntas frecuentes

¿Quién paga la boda tradicionalmente?

Ya no hay regla. Antes era habitual que las familias corrieran con gran parte de los gastos, pero hoy la mayoría de las parejas financian lo esencial ellas mismas, con ayuda de una o de las dos familias. Si los padres participan, aclarad desde el principio si dan una cantidad o si se encargan de una partida concreta: así evitáis que opinen sobre todo.

¿Cuánto cuesta solo una boda civil?

La ceremonia civil en el juzgado es gratuita, y en algunos ayuntamientos se paga una tasa modesta. El coste viene de lo que organicéis después: una comida en un restaurante para 20 personas puede quedarse por debajo de 2.000 euros, ropa incluida si optáis por algo sencillo.

¿Hay que reservar presupuesto para la lista de bodas?

No, pero algunos fondos online cobran comisiones. Comparad antes de elegir; lo explicamos en lista de bodas o dinero.

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